Lejos pero cerca…ensayo personal de una hija transnacional

9 de mayo de 2010
Por Alejandra Cruz para El Nuevo Sol de California State University, Northridge

Por 16 años fui una hija trasnacional

Por 16 años fui una hija trasnacional: mi madre emigró desde El Salvador cuando yo tenía tres años para poder darme un mejor futuro, como tantos otros padres latinos que emigran a otros países y dejan a sus hijos con abuelos, tíos o hermanos.

A mí me crió mi abuelita. Ella me cuidó, me educó y me disciplinó. Pero cada decisión en la que me involucraba a mí era tomada por mi madre: la escuela a la cual asistir, el doctor que tenía que ver, hasta el día en que por primera vez me pude depilar las cejas.

Durante esos 16 años la comunicación fue muy difícil. En ese tiempo el Internet no era algo tan popular, así que mi madre sólo podía escuchar mi voz por algunos minutos y me veía crecer con las pocas fotos que recibía.

Recuerdo todos esos fines de semanas en las que esperaba ansiosamente sus llamadas. Y claro, la llamada más importante era la de mi cumpleaños y la caja que ella solía mandar con mis regalos.

Lea el artículo completo y vea el video en El Nuevo Sol

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